lunes, 8 de agosto de 2016

Alan Turing y Enigma por partida quíntuple



Con un año de retraso he visto Descifrando Enigma, la película inglesa que obtuvo ocho candidaturas a los Oscars y que acabó ganando la de guion adaptado. Una amiga me la recomendó hace unas semanas y su presencia en la lista de novedades en Netflix me convenció para verla.

A pesar de las polémicas que ha levantado la película (la escasa relevancia que se da en la historia a la condición de homosexual de Turing y la libertad con que se ha abordado su relación con Joan Clarke), me ha parecido una película destacable, con una magnífica ambientación y un trabajo excepcional de los actores, no solo de los dos protagonistas sino de todo el grupo de científicos y militares que integran el equipo que trabaja en Bletchley. Recordé entonces que hace unos años vi otra película, Enigma (2001), basada en los mismos acontecimientos históricos pero que se permite mayores libertades en relación a la realidad de lo ocurrido. No debemos olvidar que todo esto no se trata más que de ficción (por mucho que al principio nos deslumbren con el consabido "Basado en hechos reales" que intenta aumentar nuestra empatía), y que el ritmo narrativo debe primar sobre la veracidad histórica, y que la confrontación final de los personajes es esencial en una película aunque quizás nunca llegara a producirse en la vida real. Todo esto no quita para que Descifrando Enigma no suponga un sentido homenaje a la figura del matemático, que vivió unas circunstancias muy difíciles por la época que le tocó vivir, y que nos haga reflexionar sobre la cercanía de muchas de las injusticias que refleja, no solo en cuanto a los homosexuales sino también a la mujer y su papel activo en la sociedad.

Volviendo al tema de Turing y del código Enigma, esta historia y alguna de sus ramificaciones son objeto de esa partida quíntuple de la que hablo en el título de esta entrada; precisamente David Leavitt (escritor estadounidense de producción irregular pero que me gusta seguir desde que leí su fantástica novela Martin Bauman) escribió una biografía sobre Turing en 2005 titulada Alan Turing. El hombre que sabía demasiado, que está publicada en la editorial Antoni Bosch. Cierto que el centenario del científico ha provocado una avalancha de libros sobre el tema, pero este es una lectura entretenida y amena para un primer acercamiento. 

La cuarta bifurcación es la serie inglesa The Bletchley Circle, tres breves temporadas de en total 7 episodios, que narra las aventuras de cuatro mujeres inglesas a comienzos de los cincuenta que investigan una serie de crímenes. Las cuatro formaban parte de los equipos de descodificadores que trabajaron en la fábrica Bletchley durante la II Guerra Mundial, y una vez acabada la guerra, han vuelto a la vida civil sin que nadie sepa cuál fue su verdadera labor durante la contienda. Es muy interesante precisamente por el papel que la mujer jugó durante la ofensiva pero que perdió una vez alcanzada la paz, volviendo a su rol tradicional; este retroceso provocó no pocos conflictos internos en esas mujeres que habían alcanzado una independencia importante y que la vuelta al orden establecido les había arrebatado. Las protagonistas, que se reúnen después de años sin verse, deben mantener sus investigaciones ocultas pues su antiguo trabajo es secreto de estado. De nuevo, como es habitual es la series británicas, una ambientación muy lograda y un trabajo impecable de las actrices

La última referencia a Alan Turing es el disco homenaje grabado por el dúo pop español Hidrogenesse titulado Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing (2012), que recorre a lo largo de ochos canciones momentos cruciales en la vida del matemático; el disco recibió el premio Disco del Año Nacional de la revista Rockdelux y el de Mejor Álbum de Música Electrónica de los Premios de la Música Independiente; los catalanes, sin abandonar la ironía que los caracteriza, firman un disco sin embargo más serio y por momentos amargo de lo que acostumbran. Un proyecto curioso que no es habitual en nuestro panorama musical.  


2 comentarios:

Elena Rodriguez dijo...

Como siempre cruzo contigo una puerta y se abren cuatro ventanas, algo dentro de mis ojos crece.

Elena Rodriguez dijo...

Como siempre cruzo contigo una puerta y se abren cuatro ventanas, algo dentro de mis ojos crece.